Hay noches cerradas, claustrofóbicas. Religiosamente buenas. Viejas en el calendario. Entre astronómica y arbitrariamente medias. Veraniegas. De brujas. Algunas distintivas, estrelladas en lo pictórico; entre muchas decretadas así por la meteorología. Afortunadamente paradojales. La primordial, hija del Caos, mitológica. Literaria, de específica posición.
Y están las otras. Más allá de las categorías y lo predeterminado. Oponiéndose a esas que, luz o no luz, ya vienen cerradas. Las no interpretadas del pasado. Las potenciales. Las que esperan ser hechas. Las que sin dejar claras huellas se van abriendo paso, una a una, derramándose por las fisuras que declaran entre los días. Las no clausuradas.
¿Dónde estuvimos? ¿Dónde vamos a estar todas esas noches abiertas?
La ansiedad por saberlo es la culpa por matarlas.
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domingo, mayo 19, 2013
jueves, julio 02, 2009
Ojalá te mueras
Que la carne se te pudra y se caiga cada vez más abajo. Que se vaya fuera de tu vista y tu alcance. Que se haga negra, cubierta de llagas y gritos. Que se desprenda, te desangre, te desgarre, te desarme. Que te vayas vaciando de a pedazos y lo notes, y lo sepas, y lo entiendas. Que se te quemen los nervios y te corroa ardiendo el peso de la piel. Que te guste, y que te deje de gustar.
lunes, junio 22, 2009
Un sueño en febrero y hace cuatro años
Estaba sentada en una camilla de una habitación circular cuando vino el hombre a ofrecerme que eligiera algo del contenido de la caja que puso ante mis ojos. Casi parecía una elección de arma para un duelo, pero nadie eligiría más que yo. Debía escoger lo que me llevaría a forcejear con mi propia existencia, un final adecuado. Entonces le dije "dame el vocabulario perfecto de lo lírico", sabiendo que él no me lo daría, no haría más que tender la caja esperando a que yo lo tomara por mi misma. Extendí mi brazo, separándolo de mi cuerpo y conciente del riesgo que eso implicaba, para que la mano llegara al interior de terciopelo rojo de la caja. Era una jeringa plateada, con varias vueltas de láminas en la punta que se presiona. La tomé, era un poco más pesada de lo que suelen ser las jeringas, pero ésta contenía mucho más de lo que su volumen albergaba. La elección estaba hecha y no quedaba más que inyectar y acabar por fin con todo.
Algo de miedo o inseguridad me hizo temblar y él, el que no tenía la caja, me dijo "eso no es nada. imaginate vivir donde yo vivo. ¿alguna vez caminaste por las calles onduladas hasta que se envolvieran alrededor de tu cuello y ya no hubiera forma de aflojar el nudo que no se hizo?" Intenté imaginarlo, pero no pude hacer más que eso. No, nunca había caminado por aquellas calles y él estaba ahora asfixiándose, nadie podría aflojar ese nudo.
Algo de miedo o inseguridad me hizo temblar y él, el que no tenía la caja, me dijo "eso no es nada. imaginate vivir donde yo vivo. ¿alguna vez caminaste por las calles onduladas hasta que se envolvieran alrededor de tu cuello y ya no hubiera forma de aflojar el nudo que no se hizo?" Intenté imaginarlo, pero no pude hacer más que eso. No, nunca había caminado por aquellas calles y él estaba ahora asfixiándose, nadie podría aflojar ese nudo.
jueves, marzo 05, 2009
Link
Tengo un enlace mágico con eso que no fui. Nos vemos en ese momento casi inexistente al abrir los ojos después de una larga noche o apenas una siesta. No nos queremos creer en nuestros papeles, pero estamos irremediablemente disociados. Lo lamentamos a ambos lados y quisiera volver a dormir. Pero cerrar los ojos sólo hace que los tenga que volver a abrir para una vez más cruzarnos y entonces volver a lamentar interminablemente. Aun así los cierro porque por más lamento que haya, es el único modo de lograr vernos y juzgar. Y esperar que el juicio cambie algo.
lunes, noviembre 13, 2006
Los acontecimientos en Backyard o La tragedia de la señora Puercoespín
En tiempos de lucha férrea en las inmediaciones del jardín, la señora Puercoespín pide a viva voz que le dejen abrazar el cuerpo de su marido, que ha sido violentamente atravesado por un objeto que se presume volador pero no identificado. Alrededor del señor Grillo, los vecinos faltos de tacto debaten las posibles versiones de los hechos, quién pudo haber perpetrado el hecho, qué motivo tendría y cuál sería el móvil, de modo que el debate se desvirtúa en una corrección de terminología específica de los unos por los otros, que tampoco saben nada. Y mientras, el Cuerpo de Policía de Backyard demora a la señora Puercoespín diciéndole que no, que las pericias correspondientes no han sido realizadas, que primero unas preguntas, que tranquilicesé, que cuándo fue la última vez que lo vió y que si tenía algún enemigo declarado. Pero qué le van a preguntar a la doña, que lo único que piensa es que se le fue el todo en un pin pan puf, que de golpe ya no tiene más a su cosito, su querido cosito que nunca fue capaz de poner su ropa sucia en el canasto. Que lo único que quiere es volver a poner su ropita en el canasto y seguir como si nada, seguir sin que esto que no sabe qué fue ni si quiere averiguarlo haya pasado. La señora Percoespín llora desconsolada y el coro de vecinos discute, glosario penal en mano, el término correcto para nombrar a la mancha de sangre que ahora rodea el cuerpito del señor Grillo. Llora, acurrucada, y el Cuerpo de Policía de Backyard la rodea como buitres. Sí, porque se siente muerta, siente que ojalá lo estuviera y ojalá hubiera vida después de la muerte para poder ahí sí abrazar a su cosito, tan frágil, que no le permiten ni ver ahora. Escucha las preguntas de los tenientes, que cuál fue su último desayuno y cuántas de azúcar le puso al café, mezcladas con las voces punzantes de la señora Castor, don Rata y doña Gata Peluda -quien está por demás complacida con que en el jardín se hable de otra cosa que no sea su ya tercer matrimonio-.
Entonces la señora Puercoespín respira hondo y decide dejar de sentir y responder las preguntas que sean para que por fin la dejen abrazar a su cosito mientras todavía está tibio, cosa que el Cuerpo de Policía de Backyard entiende como señal de que por fin está dispuesta a cooperar. Y larga la señora Puercoespín la narración de los hechos: que iban caminando de la pata, que él camina lento, que ella ve una florcita, que se adelanta para agarrarla, que se agacha y todo y que al levantarse se da vuelta y ya está ahí el señor Grillo yaciendo muerto, que enseguida los vecinos rodean a su cosito y ellos, los policías, la rodean a ella. Los tenientes se miran entre sí y dicen que no puede ser, que qué pasó cuando se fue a buscar la florcita, que si vió algo raro, que si pasó algo más. Y ella que nada, que nada más, que la flor recién caída con polen la hizo estornudar, que le pareció extraño que el marido no le dijera "salud" y que al darse vuelta...
Y los tenientes se miran boquiabiertos. Los vecinos en silencio espectan la situación. Los tenientes le preguntan, confirmando sospechas: ¿le dió la espalda y estornudó? La señora Puercoespín asiente sin entender por qué le preguntan eso y por qué no la dejan abrazar ya a su cosito en lugar de alejarle más las manos de él poniéndole esposas, mientras tanto los tenientes se miran con pena en los ojos y doña Gata Peluda busca frenéticamente entre las hojas del glosario.
-¡Homicidio culposo!- grita.
Entonces la señora Puercoespín respira hondo y decide dejar de sentir y responder las preguntas que sean para que por fin la dejen abrazar a su cosito mientras todavía está tibio, cosa que el Cuerpo de Policía de Backyard entiende como señal de que por fin está dispuesta a cooperar. Y larga la señora Puercoespín la narración de los hechos: que iban caminando de la pata, que él camina lento, que ella ve una florcita, que se adelanta para agarrarla, que se agacha y todo y que al levantarse se da vuelta y ya está ahí el señor Grillo yaciendo muerto, que enseguida los vecinos rodean a su cosito y ellos, los policías, la rodean a ella. Los tenientes se miran entre sí y dicen que no puede ser, que qué pasó cuando se fue a buscar la florcita, que si vió algo raro, que si pasó algo más. Y ella que nada, que nada más, que la flor recién caída con polen la hizo estornudar, que le pareció extraño que el marido no le dijera "salud" y que al darse vuelta...
Y los tenientes se miran boquiabiertos. Los vecinos en silencio espectan la situación. Los tenientes le preguntan, confirmando sospechas: ¿le dió la espalda y estornudó? La señora Puercoespín asiente sin entender por qué le preguntan eso y por qué no la dejan abrazar ya a su cosito en lugar de alejarle más las manos de él poniéndole esposas, mientras tanto los tenientes se miran con pena en los ojos y doña Gata Peluda busca frenéticamente entre las hojas del glosario.
-¡Homicidio culposo!- grita.
lunes, octubre 24, 2005
Little us
1.
The horrible landscape was getting as dark as his shadow. No matter where he would walk, the black silhouette on the ground found its way to stain it all, even the air. Crawling, from behind, his own projection followed his feet. The weight he had to lift on every step forward was unbearable. It would soon come to an end.
Once his left foot was up, the dark past him from bellow, finally covering every spot. And when he put his foot down, there was no ground to stand on. It was all a hole wich ate him. He fell within himself. Now, he was all dark. Now, It was all.
2.
With eyes closed, the purple sea shivers across one's mind.
But the blue zone is never flooded. It always has to be high, always visible, destroyable, empty and degraded.
The purple clashes the blue making a beautiful noisy sound. Something to match the lowercase sea.
3.
Sad people never die. They just don't run out of agony.
The horrible landscape was getting as dark as his shadow. No matter where he would walk, the black silhouette on the ground found its way to stain it all, even the air. Crawling, from behind, his own projection followed his feet. The weight he had to lift on every step forward was unbearable. It would soon come to an end.
Once his left foot was up, the dark past him from bellow, finally covering every spot. And when he put his foot down, there was no ground to stand on. It was all a hole wich ate him. He fell within himself. Now, he was all dark. Now, It was all.
2.
With eyes closed, the purple sea shivers across one's mind.
But the blue zone is never flooded. It always has to be high, always visible, destroyable, empty and degraded.
The purple clashes the blue making a beautiful noisy sound. Something to match the lowercase sea.
3.
Sad people never die. They just don't run out of agony.
lunes, junio 27, 2005
Void
Érase un no ser. Sólo un contorno, una superficie pintada completamente disimulando el hueco. Al moverse, el desplazamiento resultaba simple dando una sensación por demás de liviandad. Liviandad del yo -del yo que no era, pero tampoco había uno que sí fuera-. Esa forma de conducirse le había valido para notarse inexistente, pero a la vez camuflarse: nada menos sospechoso que alguien a quien nada le importa. Porque claro, lo liviano no se expresa sólo en el andar, sino en actitudes y reacciones o, como en este caso, falta de las mismas.
Con perfil bajo iba recorriendo las situaciones que como ente con relleno se le exigía vivenciar, y pensaba para sus adentros [que tanto espacio tenían para pensar todo lo que quisiera -aunque contadas veces lo hacía-] que la fina capa que permitía el discernimiento entre ella y el resto del universo debía ser de yeso o algún material similar por lo duro que se notaba al golpear y por lo liso que permanecía al intentar cortar. Estas especulaciones no la llevaron siquiera a su comprobación, ya que nada la motivaría a investigar o inverstigarse. Lo único casi importante era que la superficie no lograba producirse [porque ella era, al fin y al cabo, esa superficie] mayor daño.
Inercialmente interactuaba con quienes se creían pares y ninguno [para su propio bien mental/moral] notó jamás la diferencia entre ellos, "los rellenados", y "la que no era". Puede suponerse entonces que las emociones superficiales que demostraba pasaban por tan profundas como las que provenían de un rico interior. Una sensación de asco la recorría cada vez que notaba esto. Asco, porque debería denunciarse en su estado para que aquellos sujetos dejaran de engañarse a sí mismos, porque la idea de intercambiar discursos con esos seres sólo para que comprendieran lo que acontecía [mejor dicho, lo que no acontecía] delante suyo la exhaustaba. Y también porque sabía del argumento refutador que esgrimirían orgullosos de su paupérrimo razonamiento de estopa: ¿cómo saber que donde ella tenía vacío los demás tienen algo?
Claro que estaba al tanto porque lo recordaba, sabía una diferencia cronológica de un antes y un después, simplemente no podía establecer un punto específico de inflexión. Creía que, en algún andar, habría pisado alguna vez un clavo. Y el hoyo que este dejara habría sido la puerta de salida de todo el relleno que alguna vez había estado allí dentro. Lo que no cerraba en esa versión era que ahora el yeso no cediera ante golpes o filos, pero tener una planta de Aquiles le parecía mejor opción que buscar otra explicación.
Sin embargo, ¿dónde estaba aquella memoria? Sin duda albergada en el reverso del yeso, pues no había otra superficie para sostenerla. Por lo tanto, siempre que veía sus dedos, los entendía más como bolsas de residuos mnémicos.
Así que por ese hueco, que por cierto nunca buscó, se había ido la ella que todos conocían y cuya ausencia nadie jamás se molestaría en notar.
Con perfil bajo iba recorriendo las situaciones que como ente con relleno se le exigía vivenciar, y pensaba para sus adentros [que tanto espacio tenían para pensar todo lo que quisiera -aunque contadas veces lo hacía-] que la fina capa que permitía el discernimiento entre ella y el resto del universo debía ser de yeso o algún material similar por lo duro que se notaba al golpear y por lo liso que permanecía al intentar cortar. Estas especulaciones no la llevaron siquiera a su comprobación, ya que nada la motivaría a investigar o inverstigarse. Lo único casi importante era que la superficie no lograba producirse [porque ella era, al fin y al cabo, esa superficie] mayor daño.
Inercialmente interactuaba con quienes se creían pares y ninguno [para su propio bien mental/moral] notó jamás la diferencia entre ellos, "los rellenados", y "la que no era". Puede suponerse entonces que las emociones superficiales que demostraba pasaban por tan profundas como las que provenían de un rico interior. Una sensación de asco la recorría cada vez que notaba esto. Asco, porque debería denunciarse en su estado para que aquellos sujetos dejaran de engañarse a sí mismos, porque la idea de intercambiar discursos con esos seres sólo para que comprendieran lo que acontecía [mejor dicho, lo que no acontecía] delante suyo la exhaustaba. Y también porque sabía del argumento refutador que esgrimirían orgullosos de su paupérrimo razonamiento de estopa: ¿cómo saber que donde ella tenía vacío los demás tienen algo?
Claro que estaba al tanto porque lo recordaba, sabía una diferencia cronológica de un antes y un después, simplemente no podía establecer un punto específico de inflexión. Creía que, en algún andar, habría pisado alguna vez un clavo. Y el hoyo que este dejara habría sido la puerta de salida de todo el relleno que alguna vez había estado allí dentro. Lo que no cerraba en esa versión era que ahora el yeso no cediera ante golpes o filos, pero tener una planta de Aquiles le parecía mejor opción que buscar otra explicación.
Sin embargo, ¿dónde estaba aquella memoria? Sin duda albergada en el reverso del yeso, pues no había otra superficie para sostenerla. Por lo tanto, siempre que veía sus dedos, los entendía más como bolsas de residuos mnémicos.
Así que por ese hueco, que por cierto nunca buscó, se había ido la ella que todos conocían y cuya ausencia nadie jamás se molestaría en notar.
martes, junio 07, 2005
Latest view.
Tonight the stars fell one by one following the hushing rhythm of the sea. One man alone stood still and watched as they went from bursting fire to simple ashes spread on the water surface. And he thought that if only a timeless second would be given to him to organize the ashes and build a path, he would walk down that path silently and stand still, as he was on the ground, in the middle of the ocean. That was the only limitless view he could imagine but never see. And that was, at some level, him.
viernes, mayo 06, 2005
Ella.
Estás sentada donde siempre te sentás. No prestás demasiada atención a nada, ni a las palabras que vas escribiendo en una ventana X. Tenías muchas cosas pendientes y para disiparlas te pusiste a hacer la menos importante. Una cosa que restar que no saca absolutamente nada del peso, pero te gusta hacer como que sí. No podés creer las pocas ganas que tenés de hacer todo lo que falta. Ni siquiera podés imaginarte haciendo eso que te crea pasión, pero ahora no te crea nada. Estás neutra, sentada, pero bien podrías no estar ni siquiera. Sos una mente en una habitación con música de fondo. Y es música que no escuchabas desde hacía mucho, la reconocés pero no querés. Así te mantenés más ajena y podés flotar mejor.
Pero de das cuenta de que te estás yendo y no te gusta. Querés volver, querés estar, pero cuando querés imaginar cómo es estar no te acordás nada. O sí, un poco. Y ese poco estar te da un profundo asco. Así que preferís seguir flotando aunque sabés que no puede ser nada bueno, porque nunca lo es. Te sentís observada, juzgada y sentenciada.
Ya volviste a temblar un poquito. Te asustás. Empezás a mirar fijo algo como si fueras a aferrarte a la habitación con las retinas. Te estás resbalando.
¿Qué hacés? ¿Tenés miedo? ¿Qué hacés?
Interrupción. Abren la puerta, dicen algo, contestás, caminás, salís, pero nunca dejaste de estar afuera. Caminás por el piso de la casa y sabés que no estás ahí tampoco. En lugar de pedir ayuda -y que te ignoren-, volvés. A cerrar la puerta, a la música, a seguir no estando. No te responde la mirada tampoco ahora. La vista fija es mucho pedir. Y temblás. Y creés que ese dolor de cabeza viene porque estás llorando [y podrías comprobarlo si pudieras entender que tenés una mano que puede fijarse si hay o no hay lágrimas].
Te vas alejando cada vez más hasta que ella te trae. No te deja mirarla nunca, pero te sabe. Desaprueba. Te mira. No te habla, nunca te quiere hablar. Igual sabés lo que está pensando, porque vos también lo pensás, porque la pensás, porque no hay forma de que ella piense sin que vos pienses. Está tan desprotegida que te da miedo. Y se acerca, así que tenés que mover rápido los ojos para no cruzártela. Querés mantenerla lejos, sabés que deberías poder pensarla lejos y ya. Debe haber una parte de vos a la que le encanta esto. Y es ella. Quiere tocarte el hombro. Pero amaga. Siempre es un simple amague. Te amagás, pensás que te amagaste. Se enoja porque de alguna forma notó que la estabas negando. La heriste, como siempre, la heriste. Volvés a sentirte culpable por herirla.
Y desaparece. Podés hacer foco, no podés entender cómo antes te sentías flotar, te duelen los ojos y necesitás un vaso de agua.
¿La extrañás?
Sabés que nunca deja de irse, por lo menos eso es constante.
Pero de das cuenta de que te estás yendo y no te gusta. Querés volver, querés estar, pero cuando querés imaginar cómo es estar no te acordás nada. O sí, un poco. Y ese poco estar te da un profundo asco. Así que preferís seguir flotando aunque sabés que no puede ser nada bueno, porque nunca lo es. Te sentís observada, juzgada y sentenciada.
Ya volviste a temblar un poquito. Te asustás. Empezás a mirar fijo algo como si fueras a aferrarte a la habitación con las retinas. Te estás resbalando.
¿Qué hacés? ¿Tenés miedo? ¿Qué hacés?
Interrupción. Abren la puerta, dicen algo, contestás, caminás, salís, pero nunca dejaste de estar afuera. Caminás por el piso de la casa y sabés que no estás ahí tampoco. En lugar de pedir ayuda -y que te ignoren-, volvés. A cerrar la puerta, a la música, a seguir no estando. No te responde la mirada tampoco ahora. La vista fija es mucho pedir. Y temblás. Y creés que ese dolor de cabeza viene porque estás llorando [y podrías comprobarlo si pudieras entender que tenés una mano que puede fijarse si hay o no hay lágrimas].
Te vas alejando cada vez más hasta que ella te trae. No te deja mirarla nunca, pero te sabe. Desaprueba. Te mira. No te habla, nunca te quiere hablar. Igual sabés lo que está pensando, porque vos también lo pensás, porque la pensás, porque no hay forma de que ella piense sin que vos pienses. Está tan desprotegida que te da miedo. Y se acerca, así que tenés que mover rápido los ojos para no cruzártela. Querés mantenerla lejos, sabés que deberías poder pensarla lejos y ya. Debe haber una parte de vos a la que le encanta esto. Y es ella. Quiere tocarte el hombro. Pero amaga. Siempre es un simple amague. Te amagás, pensás que te amagaste. Se enoja porque de alguna forma notó que la estabas negando. La heriste, como siempre, la heriste. Volvés a sentirte culpable por herirla.
Y desaparece. Podés hacer foco, no podés entender cómo antes te sentías flotar, te duelen los ojos y necesitás un vaso de agua.
¿La extrañás?
Sabés que nunca deja de irse, por lo menos eso es constante.
domingo, febrero 13, 2005
Don't you play me cheap...
Hace tiempo quise escribir una novela. Y hace menos tiempo quise escribir otra. En el marco de esta última metí muchas ideas, creo que las arruiné ligándolas a los mismos personajes, si bien no los ligué en las letras sí lo hice en mi mente.
Como un final de capítulo o de libro, se me ocurrió que, en el fondo del bolsillo de un abrigo, podría aparecer una almendra. Algo así como una señal de esperanza.
Creer que todo está perdido, ponerse la canadiense [ok] con frustración, fruncir el ceño, ir a meter las manos en los bolsillos con la intención de golpear el fondo y encontrarse, con sorpresa, una almendra. Sacarla. Examinarla. No entender. Sobre todo no entender. Y sonreir. Sonreir también arriba, tal vez por encima de no entender, que en este caso también es sonreir.
Eso.
Y que alguien entienda un final que cierra perfecto empezando.
... because I look so meek.
Como un final de capítulo o de libro, se me ocurrió que, en el fondo del bolsillo de un abrigo, podría aparecer una almendra. Algo así como una señal de esperanza.
Creer que todo está perdido, ponerse la canadiense [ok] con frustración, fruncir el ceño, ir a meter las manos en los bolsillos con la intención de golpear el fondo y encontrarse, con sorpresa, una almendra. Sacarla. Examinarla. No entender. Sobre todo no entender. Y sonreir. Sonreir también arriba, tal vez por encima de no entender, que en este caso también es sonreir.
Eso.
Y que alguien entienda un final que cierra perfecto empezando.
... because I look so meek.
jueves, diciembre 30, 2004
Boinas
Es como si un humano fuera un proyector a 360º. En todas direcciones se va expandiendo lo que existe. Y su mente está convencida de que no puede cambiar nada.
Cuando se acaba el tiempo llega la muerte. Y se vuelve a enrollar la tira de película. Por eso se ven escenas de toda la vida. Cuando se termina, la muerte ha concluído, por lo tanto no es nada y sólo hay un rollo listo para ser regrabado. Sólo así [en realidad no] tiene sentido la reencarnación.
La ficción nos mata. Pero la realidad, la realidad nunca estuvo viva.
Cuando se acaba el tiempo llega la muerte. Y se vuelve a enrollar la tira de película. Por eso se ven escenas de toda la vida. Cuando se termina, la muerte ha concluído, por lo tanto no es nada y sólo hay un rollo listo para ser regrabado. Sólo así [en realidad no] tiene sentido la reencarnación.
La ficción nos mata. Pero la realidad, la realidad nunca estuvo viva.
viernes, diciembre 10, 2004
The way out.
*one step and then the next, we float up high. take a break, your mind will die. take a break and breathe your life*
a. Lograr la unidad con el mundo
b. Tragar, aguantar, maquinar, inflar hasta explotar
..1. afuera
..2. adentro
c. Intentar el modo racional humano
d. Giro repentino hacia el autismo
e. La contemplación
..1. como organismo interior
..2. como ente exterior
f. El cinismo fatal
g. La pasividad autodestructiva
h. Extroversión límite
i. Introversión especulativa
j. Homicidio
..1. seguido de suicidio
..2. seguido de aislamiento
k. Suicidio y el silencio de la nada
l. Aislamiento físico absoluto
m. Desentendimiento con la realidad
n. Desprecio hacia los semejantes
ñ. La vida del ermitaño
o. Recursos de defensa psíquica
..1. Proyección
..2. Desplazamiento
..3. Sublimación de energía violenta
p. Rencor
q. Destrucción de la realidad
..1. mediante manipulación verbal-intelectual
.....!. maliciosa
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. ilusión de nueva realidad
...........#. aceptación de la nueva realidad como verdadera
...........#. cuestionamiento de la veracidad de la nueva realidad
..2. mediante la violencia
.....!. infundada
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. creación consecuente de una nueva realidad
........*. duda
r. Escape
..1. físico
..2. espiritual
.....!. psicoactivos
........*. blandos y posibilidad de retorno
........*. duros y salida permanente
.....!. meditación
........*. yoga
........*. budismo
s. Desapego y abstracción
t. Destrucción del yo interior
..1. empezando por los valores
..2. empezando por los ideales
..3. empezando por la actitud social inmediata
u. Lobotomía
v. Insensibilización
..1. epidérmica
..2. emocional
w. Creación artística
..1. como medio
..2. como fin
x. Búsqueda del mejor estado
..1. en lo concreto
..2. en lo ideal
.....!. llevar lo ideal a lo concreto
.....!. guardar lo ideal como esperanza
y. Autocomplacencia y sentimiento de pena para con uno mismo
z. Entendimiento de la realidad y accionar consecuente
..1. conciensudo
..2. especulado
..3. impulsivo
*we'll sing all the words no one had ever said. don't know how they should sound like. we'll invent our codes, then kill them. they won't be reborn*
a. Lograr la unidad con el mundo
b. Tragar, aguantar, maquinar, inflar hasta explotar
..1. afuera
..2. adentro
c. Intentar el modo racional humano
d. Giro repentino hacia el autismo
e. La contemplación
..1. como organismo interior
..2. como ente exterior
f. El cinismo fatal
g. La pasividad autodestructiva
h. Extroversión límite
i. Introversión especulativa
j. Homicidio
..1. seguido de suicidio
..2. seguido de aislamiento
k. Suicidio y el silencio de la nada
l. Aislamiento físico absoluto
m. Desentendimiento con la realidad
n. Desprecio hacia los semejantes
ñ. La vida del ermitaño
o. Recursos de defensa psíquica
..1. Proyección
..2. Desplazamiento
..3. Sublimación de energía violenta
p. Rencor
q. Destrucción de la realidad
..1. mediante manipulación verbal-intelectual
.....!. maliciosa
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. ilusión de nueva realidad
...........#. aceptación de la nueva realidad como verdadera
...........#. cuestionamiento de la veracidad de la nueva realidad
..2. mediante la violencia
.....!. infundada
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. creación consecuente de una nueva realidad
........*. duda
r. Escape
..1. físico
..2. espiritual
.....!. psicoactivos
........*. blandos y posibilidad de retorno
........*. duros y salida permanente
.....!. meditación
........*. yoga
........*. budismo
s. Desapego y abstracción
t. Destrucción del yo interior
..1. empezando por los valores
..2. empezando por los ideales
..3. empezando por la actitud social inmediata
u. Lobotomía
v. Insensibilización
..1. epidérmica
..2. emocional
w. Creación artística
..1. como medio
..2. como fin
x. Búsqueda del mejor estado
..1. en lo concreto
..2. en lo ideal
.....!. llevar lo ideal a lo concreto
.....!. guardar lo ideal como esperanza
y. Autocomplacencia y sentimiento de pena para con uno mismo
z. Entendimiento de la realidad y accionar consecuente
..1. conciensudo
..2. especulado
..3. impulsivo
*we'll sing all the words no one had ever said. don't know how they should sound like. we'll invent our codes, then kill them. they won't be reborn*
domingo, diciembre 05, 2004
Hálito.
Digamos que hay una pluma. Está en el aire, flotando. Tiene frío y está sola. Entonces te acercás y la ves temblar, porque está aterrada, no sabe cuánto tiempo hace que está así, no entiende de minutos o días. Y la soplás. Porque tenés ganas de jugar mezcladas con malicia. Tu propio aliento la lleva lejos tuyo. Casi como venganza te acercás para seguir solplándola. Pero ella te siente y se aleja porque vos exhalás. Y ahora no se quiere alejar aunque cada vez se aleje más, porque tu aliento es tibio y húmedo, y ahora ella te ama. Estirás el brazo, como bien pudiste hacer antes, para encerrarla en tu puño. Ya no hay viento, toca tu piel. La tenés. La guardás en tu bolsillo y nunca te ponés el mismo saco.
¿Fue una buena acción?
Lo único transparente es el saco.
¿Fue una buena acción?
Lo único transparente es el saco.
miércoles, octubre 06, 2004
Guess what...
Saben qué hice hoy en la clase de Derecho?
Escribí.
A partir de los gritos de la profesora, que empezó a hablar de la corruptela de la escuela, de cómo nadie hace lo que tiene que hacer y tantas otras frases hechas y masticadas por todos. De allí nace lo que leerán a continuación...
Seco
Corruptela de las redes infantes.
Libres de ser y de toda conciencia de haber sido.
Trazos ínfimos, plagados de acero
en hojas estériles casi enmantecadas.
Dibujo que sabe y que no,
hecho en fósil
y del carbonillo luminoso color mantel.
La palabra que se dice y no se plasma,
exhalación entera no firme...
en entonación perfecta suena a
azúcar
pero es seco,
capicúa y seco.
Citando a un famoso personaje impalpable: okk
Escribí.
A partir de los gritos de la profesora, que empezó a hablar de la corruptela de la escuela, de cómo nadie hace lo que tiene que hacer y tantas otras frases hechas y masticadas por todos. De allí nace lo que leerán a continuación...
Seco
Corruptela de las redes infantes.
Libres de ser y de toda conciencia de haber sido.
Trazos ínfimos, plagados de acero
en hojas estériles casi enmantecadas.
Dibujo que sabe y que no,
hecho en fósil
y del carbonillo luminoso color mantel.
La palabra que se dice y no se plasma,
exhalación entera no firme...
en entonación perfecta suena a
azúcar
pero es seco,
capicúa y seco.
Citando a un famoso personaje impalpable: okk
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