Esto es un rant. Un rant sobre mi humor los días de lluvia, escaleras mecánicas y la horrible, horrible humanidad.
Puede que todo sea una acumulación de situaciones. Puede que todo haya empezado a la noche anterior, cuando el viento hacía silvar y golpear las persianas recién colocadas de modo que llegué a convencerme, entre ligerísimos sueños, de que serían arrancadas para siempre dejando los vidrios de las ventanas a merced de ráfagas que los harían estallar. Estallar en mi dirección. Imposible dormir cuando el peligro está tan cerca como la alucinatoria certeza de que tirar de una cinta hacia arriba o abajo puede inclinar la balanza de la simple tormenta a la tragedia. Moví las persianas tantas veces como pude. Ninguna posición era la correcta.
Cuando el despertador sonó, había dormido cuatro horas. Y llovía. Es decir: seguía lloviendo. No hubo café que pudiera con tanto mal humor. Llegar al trabajo tarde me pareció el menor de los problemas. Viajé en subte, combiné en medio de la humedad, llegué. Pasé el día sintiendo desde desinterés hasta desprecio por casi absolutamente todo. Navegué en internet terminando de algún modo siempre en algo negativo. Violaciones, abusos de personas a personas, de instituciones a personas. Todo era negatividad. Todo merecía, como mínimo, mi desprecio. Que tan natural me salía.
En algún momento había que irse, volver a casa. Y para eso volver a pasar por el exterior que, con intervalos suficientes como para evitar el acostumbramiento, tronaba a modo de recordatorio. Cuando ya no caía agua y decidí iniciar el regreso, ni siquiera sabía por qué medio de transporte optar. Suelo elegir el subte, combinar y llegar rápido. Pero la humedad y lo mojado de todo me desalentaban. Sin contar que la línea a la que podía caminar evitando la combinación era la única con demora. Tomar un colectivo era claramente la peor opción: lluvia y hora pico son la dupla del horror. Finalmente opté por caminar mucho y esperar sólo el subte con demora, sólo el que me llevaría directo, confiando en que la caminata me sacaría el mal humor.
Dos cuadras después ya era evidente. El nubarrón no se iría caminando. Ejecuté el plan de todos modos. Esquivando gente y charcos, caminé 10 cuadras evitando seguir el impulso de golpear con el paraguas a los autos de decidían menospreciar el lugar del peatón en esa peatonal-pero-no del centro.
Llegué a la cabecera y el cartel luminoso afirmaba lo que temía. La caminata no había dado tiempo para normalizar el servicio, la línea seguía con demora.
Así que bajé la escalera simulando para mí misma que la diferencia de al menos diez grados de temperatura no me hacía querer salir corriendo, pasé un segundo cartel anunciando la demora y luego los molinetes. Entré a la escalera mecánica para descender al andén.
Ahora, yo no soy la persona más relajada. Eso está claro. Me irritan quienes caminan erráticamente bloqueando el paso por veredas, me irritan quienes llevan sus pertenencias despreocupados por cómo afectan al resto del mundo que intenta transitar el mismo espacio, y me molestan también, desde siempre, quienes se frenan del lado izquierdo en las escaleras mecánicas.
Siempre me pregunté qué se sentirá estar en la cabeza de ese cretino, el primero, que tiene el camino libre y no avanza. Y mira hacia atrás, comprende perfectamente que hace las veces de tapón para el flujo de pasajeros. Y aun así, no se mueve. Tiene incluso, a veces, en los peores casos, espacio para acomodarse sólo un escalón más arriba holgadamente a la derecha. Pero no. Ve a la persona apurada, nerviosa, inquieta, entre la masa de cabezas escalones más abajo. Así y todo, no. Decide ignorar la situación. Decide que los motivos de otro son siempre menospreciables. Entonces: no. Su espacio, su fortaleza, su fuente de poder.
Con la mentalidad ya habituada a estas líneas de pensamiento y mi particular humor en ese momento, tengo que decir que lo que sucedió entonces fue un enorme logro por parte de mi instinto de convivencia.
Las personas que, como yo, entraban en la escalera mecánica, iban hacia la derecha. Yo lo hice por la izquierda y avancé -algunos pocos- escalones abajo. Estaba cansada. Muy. Perder un subte en hora pico en una línea con demora puede resultar en sofocones ya sin el grado de humedad y calor que empeoraban esa instancia en particular. Bajé hasta toparme con una chica que iba hablando con otra. La segunda, razonablemente sobre la derecha. Delante de ellas, sólo el margen derecho estuvo ocupado por apenas unos segundos. Todos comenzaron a avanzar. Era evidente que un subte detenido estaba por irse. Quizás pequé de analista. No le di más que dos segundos a la situación. Ni bien comprendí que ninguna de las dos pensaba moverse, dije
-Permiso.
Educadamente. No con cara de perro, como había tenido todo el día. Lo sé porque puse especial atención en no dejar que todo lo demás afectara mi modo de dirigirme a una completa desconocida, cuyos placeres, miedos y sufrimientos me son insondables, por más que me resultara una cretina incivilizada en una primera impresión.
La segunda, que estaba en la derecha, reaccionó con un "dejá pasar" hacia la primera. Con una leve entonación de "uy! estamos molestando!" y se corrió un escalón hacia atrás, poniéndose a mi lado, confiando en que la otra se correría uno hacia delante y así podría yo sortearlas. Una experta en Sokoban. Una optimista. Sin embargo, en lugar de abrir el paso, la bloqueadora de escaleras se inclinó hacia mí.
-Esperá, esperá un poquito que ya llegamos.
El tono, evidente, era el de "mirá atentamente cómo no te dejo pasar". El poder. Su disfrute del poder. Me veía claramente apurada desconociendo mi motivación, me veía pidiéndole algo. Se veía a un paso de dejarme pasar. Se veía con el poder de negarme el paso. Se veía ejerciendo ese poder, y le gustaba.
Con al menos medio tramo de escalera profunda por delante, medio tramo dejado completamente vacío por quienes sabían que el subte con demora en hora pico estaba a punto de partir, el uso del imperativo -¿me acaba de decir que espere?- me motivó a pasar en diagonal entre las dos. Una maniobra, admito, muy desinteresada por su espacio personal (el del tapón humano, la genia geométrica fue respetada y todavía quisiera abrazarla). Dijo algo. Una expresión de persona ofuscada ante la falta de civilización de un otro. Quisiera recordar qué fue, pero sólo recuerdo estar diciendo
-Por la derecha te quedás quieta, por la izquierda avanzás.
Cómo hubiese querido lograr un tono soberbio. Cómo. Pero las confrontaciones no son lo mío, no tengo ejercitada la interacción con lo que internamente percibo como errado. Así que el tono, noté con espanto, salió servicial. Casi didáctico. La persona, que en ese momento hacía de tapón nuevamente a otros pasajeros imposibilitados por mi actual posición de efectuar la misma maniobra que tan bien había yo ejecutado antes, emitió una risita.
-¿Ah, sí? ¿Y dónde está escrito eso?
De algún modo, a pesar de mi auto-reprobación, el tono didáctico continuó emanando de mí a partir de la clara imagen evocada de un cartel representando una escalera con una fecha que señala el lado derecho.
-Arriba de todo. Cuando te metés en la escalera, al costado, ahí lo tenés escrito.
-¿Ah, sí?
-Sí.
En la afirmación final me pude reir un poco yo. No fue una risa soberbia. Como ya dije, no logré alcanzar ese tono en ningún momento. Me reí por lo ridículo de haber estado queriendo pasar para no perder el subte y luego quedarme a debatir normas básicas de circulación en la gran ciudad. Me reí porque lo que yo estaba haciendo ahora no tenía sentido.
Bajé los escalones que quedaban, me apuré al oír la chicharra para entrar en una puerta todavía con espacio para algún cuerpo más.
Viajé. Deseé que hubieran perdido el subte, sí. Pero no por mucho tiempo.
Como no puedo vivir situaciones levemente tensas sin que estén molestándome por horas, a veces días, intenté buscar el comportamiento básico en escaleras mecánicas con el débil flujo de datos que las compañías de celulares se empeñan en hacernos soportar. Buscaba reafirmarme, comprobar mi recuerdo sobre el cartel y la flecha. No tuve éxito. Al bajar en mi estación, inspeccioné la escalera. Ningún cartel al entrar. Raro. Durante el trayecto hacia el nivel de la boletería, otros carteles. Ninguno el de la flecha. Al tope de la escalera, me aseguré de no bloquear el paso para mirar los carteles probablemente japoneses ubicados al costado. Un escueto dibujo de dos personas, una al lado de la otra, y una equis encima de una. Una equis sobre la que parecía estar levantando una pierna.
Angustia.
Desconcierto.
Terror.
¿Puede ser?
Dudé por tres cuadras, hasta llegar a mi casa, los principios básicos de la civilización.
Busqué el cartel con la flecha en internet. No lo encontré. Sí encontré, en cambio, uno de los que había visto sin lograr entenderlo en el trayecto de la escalera al salir del andén.
El cartel, mostrando a una persona caída en los escalones, advierte debajo: NO CORRA NI CAMINE EN LA ESCALERA.
Las normas de precaución son, específicamente, contrarias a las que creía de circulación.
No pude creerlo. No puedo creerlo.
La angustia, culpa y vergüenza por haberle dicho a una persona desconocida algo no-cierto me aplastaron.
Soy exagerada con estas cuestiones. Me lo han dicho. Las personas argumentan falsedades para salir del paso usualmente. Suelo tener incómodas discusiones intentando explicar lo repudiable que dicho comportamiento me resulta y la culpa que me genera caer en eso aunque sea de modo inadvertido. Jamás lo logré. No creo estar lográndolo ahora.
De todos modos, tengo la apesadumbrante certeza de que esto me va a tener mal por días.
Necesito encontrar a la chica a la que le mentí. Necesito disculparme por haberle dicho una mentira, aunque haya estado convencida de su veracidad. Necesito decirle algo sobre las normas de la costumbre, algo sobre mirar a su alrededor más que buscar retazos legalizados de reglas para ser persona. Pero más que eso necesito decirle que no es cierto lo que aseguré. Necesito encontrarla y decirle que no, que no está escrito, que lo que está escrito es exactamente lo contrario. Necesito decirle que tenía razón. Necesito dejarle muy en claro que yo me equivocaba. Sobre todo necesito sincerarme. Necesito aclararle que un mundo en el que gente como ella es quien tiene razón, es un mundo en el que yo no quiero vivir.
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miércoles, octubre 29, 2014
jueves, enero 05, 2006
I just felt like running
A veces me dan ganas de correr mucho. Pero no ese correr de "cuidemos el cuerpo", no. Un correr más emotivo, del tipo que se reemplaza por esperar a que pase un tren para gritar lo más fuerte posible. Por desgracia no vivo cerca de las vias de un tren, y creo que tampoco lo haría porque tengo demasiado presente el perro de Les Triplettes de Belleville y ponerme en sus zapatos es algo que me tiraría demasiado abajo [no del tren, espero].
Tampoco un correr al estilo Forrest Gump. Creo que la forma de ejemplificarlo es El abrazo partido. Algo mucho más descargador o descargante.
Ahora mismo saldría corriendo. Bajaría los cinco pisos, le pediría a alguien que me abra la puerta [si hay algo que siempre evito es el dolor de las llaves en el bolsillo] y me largaría nomás. Pero en la ciudad hay demasiadas personas por las veredas, demasiado tránsito, especialmente por mi casa. Vivir rodeada de colectivos no es bueno si se quiere correr a lo negligente.
De todas formas no rendiría más de tres cuadras. Igual, qué tres cuadras que serían. Y cómo necesito esas tres cuadras.
--
Este post va dedicado a Cos, quien me arrancó una de las pocas sonrisas de ayer y me impulsó a escribirlo con el 8vo comment del anterior.
Tampoco un correr al estilo Forrest Gump. Creo que la forma de ejemplificarlo es El abrazo partido. Algo mucho más descargador o descargante.
Ahora mismo saldría corriendo. Bajaría los cinco pisos, le pediría a alguien que me abra la puerta [si hay algo que siempre evito es el dolor de las llaves en el bolsillo] y me largaría nomás. Pero en la ciudad hay demasiadas personas por las veredas, demasiado tránsito, especialmente por mi casa. Vivir rodeada de colectivos no es bueno si se quiere correr a lo negligente.
De todas formas no rendiría más de tres cuadras. Igual, qué tres cuadras que serían. Y cómo necesito esas tres cuadras.
--
Este post va dedicado a Cos, quien me arrancó una de las pocas sonrisas de ayer y me impulsó a escribirlo con el 8vo comment del anterior.
jueves, noviembre 03, 2005
The fourth stage
Hace unos días me miré en el espejo y me pregunté seriamente cuándo fue que perdí la juventud.
Mi expresión estaba constantemente amarga, esa era mi neutralidad. Para colmo soy una persona arrugada por tener las proporciones de la cara raras. Era una chica de esas que perdieron la alegría de vivir, creía.
Pero hubo un paso más. Como si fuera un vidrio que se rompió en el momento en el que perdí completamente la chispa.
*
No me acuerdo cuántos años tenía cuando mi abuelo, que todavía vivía a la vuelta de casa [después se mudó], nos iba a buscar a mi hermana y a mí a la escuela porque mi papá no estaba al mediodía. Cruzábamos en diagonal a lo que ahora es un locutorio, pero que antes era un barsucho, y nos compraba un cono de papas fritas. Después pasábamos por la carnicería [si no había pasado primero él] por la carne picada. Cuando llegábamos al departamento siempre terminábamos comiendo las papas antes de que hiciera los patys. Tenía una especie de prensador con manija muy pintoresco para que quedaran con forma bien redondita.
Eran realmente ricos. Cuando mi papá empezó a estar esos mediodías, dejamos de ir. Siempre nos invitó a hacernos patys... pero pasados unos años ya no podía, aunque igual nos siguió invitando.
De mucho más chiquita jugábamos al caballito [sobre sus rodillas] y de pronto decía "UOOP UN BACHE" y abría las rodillas. Yo moría del susto jauj
Era un poquito terror, pero un poquito la adrenalina de saber que iba a hacer lo peor de un momento a otro.
Por lo general me mordía la oreja para saludarme y yo siempre me enojaba porque me baboseaba y era realmente una mierda que hiciera eso JAUaj. Pero después me agarraba la mano y me decía "no seas tonta", y tenía la mano tan suave que para que me siguiera haciendo mimos me desenojaba enseguida. Además, nunca ví unas uñas mejor cuidadas.
Le encantaba hacer eso de "tenés roto", y cuando uno mira su ropa: "chinche poroto". Siempre siempre siempre se reía solo con eso. Porque obviamente a mi no me causaba ninguna gracia.
Algunas tardes me mandaba a comprar galletitas a escondidas para poder comer él también y yo medio lo retaba, pero como quería comer galletitas iba lo mismo jauj
Nunca le gustó que le tocara la pelada, un coqueto de aquellos. Y además de coqueto, sentimental. Porque cada vez que me veía haciendo algo que lo llenaba de orgullo, se ponía a llorar.
*
¿Dónde perdí la chispa?
Se me cayó adentro cuando me incliné sobre el cajón y lo sentí frío.
Tengo miedo de convertirme en este ser gris para siempre.
Mi expresión estaba constantemente amarga, esa era mi neutralidad. Para colmo soy una persona arrugada por tener las proporciones de la cara raras. Era una chica de esas que perdieron la alegría de vivir, creía.
Pero hubo un paso más. Como si fuera un vidrio que se rompió en el momento en el que perdí completamente la chispa.
*
No me acuerdo cuántos años tenía cuando mi abuelo, que todavía vivía a la vuelta de casa [después se mudó], nos iba a buscar a mi hermana y a mí a la escuela porque mi papá no estaba al mediodía. Cruzábamos en diagonal a lo que ahora es un locutorio, pero que antes era un barsucho, y nos compraba un cono de papas fritas. Después pasábamos por la carnicería [si no había pasado primero él] por la carne picada. Cuando llegábamos al departamento siempre terminábamos comiendo las papas antes de que hiciera los patys. Tenía una especie de prensador con manija muy pintoresco para que quedaran con forma bien redondita.
Eran realmente ricos. Cuando mi papá empezó a estar esos mediodías, dejamos de ir. Siempre nos invitó a hacernos patys... pero pasados unos años ya no podía, aunque igual nos siguió invitando.
De mucho más chiquita jugábamos al caballito [sobre sus rodillas] y de pronto decía "UOOP UN BACHE" y abría las rodillas. Yo moría del susto jauj
Era un poquito terror, pero un poquito la adrenalina de saber que iba a hacer lo peor de un momento a otro.
Por lo general me mordía la oreja para saludarme y yo siempre me enojaba porque me baboseaba y era realmente una mierda que hiciera eso JAUaj. Pero después me agarraba la mano y me decía "no seas tonta", y tenía la mano tan suave que para que me siguiera haciendo mimos me desenojaba enseguida. Además, nunca ví unas uñas mejor cuidadas.
Le encantaba hacer eso de "tenés roto", y cuando uno mira su ropa: "chinche poroto". Siempre siempre siempre se reía solo con eso. Porque obviamente a mi no me causaba ninguna gracia.
Algunas tardes me mandaba a comprar galletitas a escondidas para poder comer él también y yo medio lo retaba, pero como quería comer galletitas iba lo mismo jauj
Nunca le gustó que le tocara la pelada, un coqueto de aquellos. Y además de coqueto, sentimental. Porque cada vez que me veía haciendo algo que lo llenaba de orgullo, se ponía a llorar.
*
¿Dónde perdí la chispa?
Se me cayó adentro cuando me incliné sobre el cajón y lo sentí frío.
Tengo miedo de convertirme en este ser gris para siempre.
martes, octubre 11, 2005
So What
Parezco haber tirado la toalla con este asunto del blog. Pero la verdad es que no vale la pena postear algo después de un post que recuerda todo lo bueno.
Ojo, no es que no se me hayan ocurrido cositas... el punto es que esas cositas son medio redundantes con el post anterior, o consecuentes. Si no voy a aportar, para qué?
Bah, en realidad, el punto es que cada ataque de la trompeta de Miles Davis me parece un escaloncito de una silueta de horizonte con montañas que se va dibujando. Una silueta medio robótica, si se quiere. Y si me concentro mucho puedo ser una tipita con vestido blanco hace unos cuantos años y estar subiendo esos escalones [que pasarían a ser de un salón de jazz] mientras bailo y mis tacos están peligrosamente cerca del borde de cada escalón. Voy persiguiendo a Miles por siete minutos en los que mi vida corre riesgo y yo no me entero.
Ojo, no es que no se me hayan ocurrido cositas... el punto es que esas cositas son medio redundantes con el post anterior, o consecuentes. Si no voy a aportar, para qué?
Bah, en realidad, el punto es que cada ataque de la trompeta de Miles Davis me parece un escaloncito de una silueta de horizonte con montañas que se va dibujando. Una silueta medio robótica, si se quiere. Y si me concentro mucho puedo ser una tipita con vestido blanco hace unos cuantos años y estar subiendo esos escalones [que pasarían a ser de un salón de jazz] mientras bailo y mis tacos están peligrosamente cerca del borde de cada escalón. Voy persiguiendo a Miles por siete minutos en los que mi vida corre riesgo y yo no me entero.
viernes, julio 22, 2005
Lauchinkens in the Sky with Diamonds
Now they know how many holes it takes to fill the Albert Hall.
De la mente de un cachorro humano a la mente adulta, la transformación es casi ridícula. Dicen que a medida que crecemos alcanzamos procesos de razonamiento tanto más complejos. Como si fuera una escalera, los primero peldaños [que palabra más horrenda, pedante y despreciativa para con el buen 'escalón' -cuya pronunciación parece más primitiva sólo porque las palabras con ñ son pretenciosas-] son inmensas montañas, no tanto por cuánto cuesta pasarlos sino por lo impresionantes que resultan. A medida que se va llegando a la cima [que no existe, pero kjg], los escalones son cada vez más de tamaño normal. La imagen mental puede parecer de una arquitectura paupérrima, pero en realidad los escalones son todos del mismo tamaño. Cuando la interacción con el mundo se va haciendo más frecuente, la interpretación de la realidad y la confrontación con las interpretaciones colectivas preconsensuadas de esa misma realidad se vuelven materia diaria [y los escalones pasan a ser normales]. Así que naturalizamos los choques cognitivos [?!]; cuando a primera impresión un suceso nos parece de cierta forma y después 'nos explican' lo consensuado, lo más posible es que nos sintamos avergonzados por no haber podido deducir el razonamiento colectivo [cuyo registro son los escalones que ya atravesamos].
La vergüenza reemplaza al sentimiento de admiración contemplativa que nos venía en los primeros escalones y que los hacía montañas. A eso le llaman "razonamiento complejo", la reacción sin resultar maravillado por lo nuevo. Y esto pasa sólo porque todos los días nos encontramos con alguna realidad preconsensuada de la que no teníamos conocimiento. Al naturalizarlo lo minimizamos hasta que la expresión "todos los días se aprende algo nuevo" es sólo eso: una expresión común o 'dicho' más que una realidad. O una realidad tan admitida y digerida que ya no se está al tanto de ella.
Si pudiéramos desembolsar todo 'lo nuevo' de cada día sacándole el rótulo que lo engloba como a una masa amorfa, podríamos ver cada uno de esos aprendizajes como enormes montañas y disfrutaríamos infinitamente más el proceso de subirlas.
A veces alguien descubre algo genial o reacciona muy efusivamente ante algo y se lo califica de infantil. Así que la misma mente adulta establece que la alegría, la capacidad de contemplación seguida de quedar maravillado es exclusivamente de los cachorros.
Y en sus razonamientos complejos escalonados evitan el camino simple de la intuición, de la primera vista o primera impresión; por lo que es muy factible que los cachorros se rían de los resultados de esos razonamientos. Los grandes dicen "es chiquito, no entiende" y no tienen ni la menor idea. Y no la van a tener porque ya se olvidaron de las montañas y de cómo se sentía descubrirlas y pasarlas para encontrarse con otras.
Creo que lo que intento decir es que no recuerdo cuándo entendí que hay paredes que no se ven y que, por lo general, están hechas de algo que se llama vidrio [que es un material duro y translúcido que, a su vez, se hace derritiendo arena -que son pedacitos de costras trituradas por la presión del agua?-]. Debe haber sido tremendo Aconcagua.
Climb in the back with your head in the clouds
and you're gone...
De la mente de un cachorro humano a la mente adulta, la transformación es casi ridícula. Dicen que a medida que crecemos alcanzamos procesos de razonamiento tanto más complejos. Como si fuera una escalera, los primero peldaños [que palabra más horrenda, pedante y despreciativa para con el buen 'escalón' -cuya pronunciación parece más primitiva sólo porque las palabras con ñ son pretenciosas-] son inmensas montañas, no tanto por cuánto cuesta pasarlos sino por lo impresionantes que resultan. A medida que se va llegando a la cima [que no existe, pero kjg], los escalones son cada vez más de tamaño normal. La imagen mental puede parecer de una arquitectura paupérrima, pero en realidad los escalones son todos del mismo tamaño. Cuando la interacción con el mundo se va haciendo más frecuente, la interpretación de la realidad y la confrontación con las interpretaciones colectivas preconsensuadas de esa misma realidad se vuelven materia diaria [y los escalones pasan a ser normales]. Así que naturalizamos los choques cognitivos [?!]; cuando a primera impresión un suceso nos parece de cierta forma y después 'nos explican' lo consensuado, lo más posible es que nos sintamos avergonzados por no haber podido deducir el razonamiento colectivo [cuyo registro son los escalones que ya atravesamos].
La vergüenza reemplaza al sentimiento de admiración contemplativa que nos venía en los primeros escalones y que los hacía montañas. A eso le llaman "razonamiento complejo", la reacción sin resultar maravillado por lo nuevo. Y esto pasa sólo porque todos los días nos encontramos con alguna realidad preconsensuada de la que no teníamos conocimiento. Al naturalizarlo lo minimizamos hasta que la expresión "todos los días se aprende algo nuevo" es sólo eso: una expresión común o 'dicho' más que una realidad. O una realidad tan admitida y digerida que ya no se está al tanto de ella.
Si pudiéramos desembolsar todo 'lo nuevo' de cada día sacándole el rótulo que lo engloba como a una masa amorfa, podríamos ver cada uno de esos aprendizajes como enormes montañas y disfrutaríamos infinitamente más el proceso de subirlas.
A veces alguien descubre algo genial o reacciona muy efusivamente ante algo y se lo califica de infantil. Así que la misma mente adulta establece que la alegría, la capacidad de contemplación seguida de quedar maravillado es exclusivamente de los cachorros.
Y en sus razonamientos complejos escalonados evitan el camino simple de la intuición, de la primera vista o primera impresión; por lo que es muy factible que los cachorros se rían de los resultados de esos razonamientos. Los grandes dicen "es chiquito, no entiende" y no tienen ni la menor idea. Y no la van a tener porque ya se olvidaron de las montañas y de cómo se sentía descubrirlas y pasarlas para encontrarse con otras.
Creo que lo que intento decir es que no recuerdo cuándo entendí que hay paredes que no se ven y que, por lo general, están hechas de algo que se llama vidrio [que es un material duro y translúcido que, a su vez, se hace derritiendo arena -que son pedacitos de costras trituradas por la presión del agua?-]. Debe haber sido tremendo Aconcagua.
Climb in the back with your head in the clouds
and you're gone...
lunes, junio 20, 2005
Once more with feeling
Teatro es pasión. En el escenario se da todo, y eso no es novedad [tal vez para los novatos, pero ni siquiera]. Pasión para odiar y pasión para amar. "Las tibiezas son de la escalerita para abajo", dijo mi director el sábado.
Otro de sus dichos del sábado pasado fue: "se busca mostrar el alma humana en sus peores y mejores momentos". El alma desnuda y verdadera.
Pero ¿por qué lo crudamente verdadero [la "no tibieza"] sobre el escenario y lo tibio abajo? Es decir, ¿por qué lo tibio?
Si no hay acto más apasionado que vivir... Nos creamos un escenario cotidiano para actuar y encubrir la pasión. Alguien vió necesidad de mostrarla y tuvo que crear [o entender diferente (Stanislavsky?)] otro escenario , chiquito, apartado, para ser con la pasión que viviendo se exige esconder, reprimir.
Esa verdad humana, la pasión, explica la misma actuación. Poder ser cualquier persona implica un grado de empatía con el todo [con todas las personas, digamos]. Una misma verdad humana al descubierto en el escenario, con determinados perfiles seleccionados para el momento.
Lo que pasa en un escenario termina siendo la verdad más desnuda.
¿Desde cuándo y por qué en la vida se permiten, aceptan y exigen tibiezas?
Otro de sus dichos del sábado pasado fue: "se busca mostrar el alma humana en sus peores y mejores momentos". El alma desnuda y verdadera.
Pero ¿por qué lo crudamente verdadero [la "no tibieza"] sobre el escenario y lo tibio abajo? Es decir, ¿por qué lo tibio?
Si no hay acto más apasionado que vivir... Nos creamos un escenario cotidiano para actuar y encubrir la pasión. Alguien vió necesidad de mostrarla y tuvo que crear [o entender diferente (Stanislavsky?)] otro escenario , chiquito, apartado, para ser con la pasión que viviendo se exige esconder, reprimir.
Esa verdad humana, la pasión, explica la misma actuación. Poder ser cualquier persona implica un grado de empatía con el todo [con todas las personas, digamos]. Una misma verdad humana al descubierto en el escenario, con determinados perfiles seleccionados para el momento.
Lo que pasa en un escenario termina siendo la verdad más desnuda.
¿Desde cuándo y por qué en la vida se permiten, aceptan y exigen tibiezas?
jueves, abril 07, 2005
Intermission
Creo que podría hacer un post acerca de las maravillas de estudiar algo que me gusta, pero considerando el post anterior, me remitiré a reflexionar un poco sobre toda la situación.
Si a un post completamente gris le sigue uno rebalsante de alegría, todo el blog parece falto de cohesión, por lo que el autor queda tres cuartos incoherente y un cuarto quejumbroso o ciclotímico. Esto tal vez se dé porque el blog se piensa como un diario cuando en realidad los updates no suelen tener ese ritmo. Entonces me veo obligada a hablar del dilema de la comprensión del medio en su ejecución y no en su idealización.
Pero para aprovechar la no cohesión reinante, no voy a extenderme demasiado en eso. Es autoexplicativo y los lectores ya deben haber interpretado. No hay necesidad de ser redunante o tratarlos de idiotas. En cambio, y para mayor inconexión, acá va una frase de una anécdota sin mucho chiste [de esas que uno al final dice "en el momento fue graciosísimo!" como para excusarse por sus pésimos stats en story telling]:
La ciclotimia y la ciclotermia van de la mano.
Claro que en realidad la conexión fue clara, simplemente no está especificada.
Es responsabilidad del lector interpretar.
Es responsabilidad de la producción el transporte del mataterial virgen.
Es responsabilidad del guionista darse a entender.
Debe ser hermoso que el oficio te lleve.
Si a un post completamente gris le sigue uno rebalsante de alegría, todo el blog parece falto de cohesión, por lo que el autor queda tres cuartos incoherente y un cuarto quejumbroso o ciclotímico. Esto tal vez se dé porque el blog se piensa como un diario cuando en realidad los updates no suelen tener ese ritmo. Entonces me veo obligada a hablar del dilema de la comprensión del medio en su ejecución y no en su idealización.
Pero para aprovechar la no cohesión reinante, no voy a extenderme demasiado en eso. Es autoexplicativo y los lectores ya deben haber interpretado. No hay necesidad de ser redunante o tratarlos de idiotas. En cambio, y para mayor inconexión, acá va una frase de una anécdota sin mucho chiste [de esas que uno al final dice "en el momento fue graciosísimo!" como para excusarse por sus pésimos stats en story telling]:
La ciclotimia y la ciclotermia van de la mano.
Claro que en realidad la conexión fue clara, simplemente no está especificada.
Es responsabilidad del lector interpretar.
Es responsabilidad de la producción el transporte del mataterial virgen.
Es responsabilidad del guionista darse a entender.
Debe ser hermoso que el oficio te lleve.
lunes, abril 04, 2005
Livin' just isn't for me
Un mal día.
Creo que detesto al mundo entero y me viene a la mente, justo antes de levantarme de la pc para irme a dormir, la frase "re que a nadie le importa". Creo recordar haber hecho un post con esa frase. Entro al blog para releerlo y ver si me estoy sintiendo igual que hace un tiempo. No encuentro el post, lo busco por todo el archivo sólo para descubrir que HaloScan no guarda los comments de los post más viejos. O al menos no guardó los míos.
En la búsqueda me cruzo con un concepto para ser traído a colación:
Todo es efímero [HaloScan hace unas muy buenas demostraciones de este fenómeno gratuitamente]
Y luego encuentro el post. Sí sí, me siento medio así.
No podría detestar más a toda la existencia.
Ni una sola persona con la que quiera hablar sobre nada. Nada. Espero que mañana el planeta haya explotado o algo.
Creo que detesto al mundo entero y me viene a la mente, justo antes de levantarme de la pc para irme a dormir, la frase "re que a nadie le importa". Creo recordar haber hecho un post con esa frase. Entro al blog para releerlo y ver si me estoy sintiendo igual que hace un tiempo. No encuentro el post, lo busco por todo el archivo sólo para descubrir que HaloScan no guarda los comments de los post más viejos. O al menos no guardó los míos.
En la búsqueda me cruzo con un concepto para ser traído a colación:
Todo es efímero [HaloScan hace unas muy buenas demostraciones de este fenómeno gratuitamente]
Y luego encuentro el post. Sí sí, me siento medio así.
No podría detestar más a toda la existencia.
Ni una sola persona con la que quiera hablar sobre nada. Nada. Espero que mañana el planeta haya explotado o algo.
jueves, marzo 17, 2005
El eterno resplandor de un atardecer nunca apreciado
Empezó hace muchos años. Pero en realidad aún antes.
Hospedados en un lujoso hotel con dos familias que por ese entonces podían ser calificadas como amigas [ya que llegamos al punto de compartir las vacaciones], un día se nos ocurrió [se les ocurrió, pero no se trata de créditos] subir a la terraza del hotel utilizando el ascensor con el simple motivo de ver el sol caer. Toda la experiencia tenía algo de prohibido. Daba la impresión de no estar pensado ese último piso para ser caminado por los huéspedes.
Al salir del ascensor nos encontramos con un pasillo recubierto por rejas en forma de rombos. Y el cielo estaba naranja. Resultó que ese piso no estaba, de hecho, pensado para ser visitado ya que carecía de la iluminación necesaria. A medida que el sol iba desapareciendo, la luz abandonaba el pasillo. Ya no se veía siquiera el ascensor ni las caras de las personas que también estaban ahí, contra la reja. Sólo había un cielo rojizo que hubiera sido liso de no ser por los rombos del enrejado. Me acercaba lo más posible, pero no lograba evitar el alambre. Tal vez entonces fue que inconscientemente relacioné algo anterior. O lo relaciono ahora y le doy sentido a mi problema actual.
Años antes, en una localiad chilena cuyo nombre no recuerdo, mis papás nos llevaron a ver el atardecer en el Pacífico. Según ellos era un gran evento: en casa sólo se puede ver el amanecer enmarcado por el mar. Para mi eso tenía bastante poco sentido, así que no presté demasiada atención al panorama del cielo, pero sí a la iluminación que nos cubría al lado del coche [alquilado?]. Naranja? Rojizo, cálido... y en paz. Es una imagen que me quedó grabada y todo el tiempo se le ocurre andar volviendo.
Al tiempo entendí que la luz del atardecer me encanta. Que amo la vista del mar perdiéndose más allá del horizonte. Y que había perdido la única oportunidad de unir ambos placeres simplemente por no entender lo que eran el este y el oeste. Siempre que sale el recuerdo de Chile pido que por favor volvamos, tal vez para poder apreciar eso que perdí.
Pero no culpo a terceros por habérmelo perdido. Varias veces me repitieron que prestara atención al sol ahogándose. Y yo no.
Así que me encargué de armarme mi propio castigo. La culpa por no haber entendido algo hermoso en el momento en el que sucedía, por haber vivido un "aquí y ahora" aparentemente errado o incompleto. Desde esa tarde-noche transcurrida en una terraza de Foz do Iguazú, todos los atardeceres que ví en mi vida estuvieron truncados. En mi pieza, con la persiana apenas un poco levantada, por los espacios entre las maderas, me esfuerzo por ver un atardecer que nunca consigo. Nada me impide levantar la persinana, nada me impide ir a un lugar donde pueda ver sin obstáculos, simplemente no lo hago. Por no haberlo apreciado cuando era más hermoso, o por no querer saber que debajo no está el mar. No lo hago.
Entonces sí, amo los atardeceres. Me fascinan los tonos que forman sus luces sobre distintas superficies. Pero nunca ví uno.
Hospedados en un lujoso hotel con dos familias que por ese entonces podían ser calificadas como amigas [ya que llegamos al punto de compartir las vacaciones], un día se nos ocurrió [se les ocurrió, pero no se trata de créditos] subir a la terraza del hotel utilizando el ascensor con el simple motivo de ver el sol caer. Toda la experiencia tenía algo de prohibido. Daba la impresión de no estar pensado ese último piso para ser caminado por los huéspedes.
Al salir del ascensor nos encontramos con un pasillo recubierto por rejas en forma de rombos. Y el cielo estaba naranja. Resultó que ese piso no estaba, de hecho, pensado para ser visitado ya que carecía de la iluminación necesaria. A medida que el sol iba desapareciendo, la luz abandonaba el pasillo. Ya no se veía siquiera el ascensor ni las caras de las personas que también estaban ahí, contra la reja. Sólo había un cielo rojizo que hubiera sido liso de no ser por los rombos del enrejado. Me acercaba lo más posible, pero no lograba evitar el alambre. Tal vez entonces fue que inconscientemente relacioné algo anterior. O lo relaciono ahora y le doy sentido a mi problema actual.
Años antes, en una localiad chilena cuyo nombre no recuerdo, mis papás nos llevaron a ver el atardecer en el Pacífico. Según ellos era un gran evento: en casa sólo se puede ver el amanecer enmarcado por el mar. Para mi eso tenía bastante poco sentido, así que no presté demasiada atención al panorama del cielo, pero sí a la iluminación que nos cubría al lado del coche [alquilado?]. Naranja? Rojizo, cálido... y en paz. Es una imagen que me quedó grabada y todo el tiempo se le ocurre andar volviendo.
Al tiempo entendí que la luz del atardecer me encanta. Que amo la vista del mar perdiéndose más allá del horizonte. Y que había perdido la única oportunidad de unir ambos placeres simplemente por no entender lo que eran el este y el oeste. Siempre que sale el recuerdo de Chile pido que por favor volvamos, tal vez para poder apreciar eso que perdí.
Pero no culpo a terceros por habérmelo perdido. Varias veces me repitieron que prestara atención al sol ahogándose. Y yo no.
Así que me encargué de armarme mi propio castigo. La culpa por no haber entendido algo hermoso en el momento en el que sucedía, por haber vivido un "aquí y ahora" aparentemente errado o incompleto. Desde esa tarde-noche transcurrida en una terraza de Foz do Iguazú, todos los atardeceres que ví en mi vida estuvieron truncados. En mi pieza, con la persiana apenas un poco levantada, por los espacios entre las maderas, me esfuerzo por ver un atardecer que nunca consigo. Nada me impide levantar la persinana, nada me impide ir a un lugar donde pueda ver sin obstáculos, simplemente no lo hago. Por no haberlo apreciado cuando era más hermoso, o por no querer saber que debajo no está el mar. No lo hago.
Entonces sí, amo los atardeceres. Me fascinan los tonos que forman sus luces sobre distintas superficies. Pero nunca ví uno.
martes, marzo 15, 2005
Yo, paisajista.
De chiquita, viendo la realidad que los dibujitos me enseñaban, aprendí que amo los paisajes. Soñaba con disfrutar de cielos raros naranjas y árboles increíblemente altos con copas diminutas con respecto al tamaño del todo el ser [los árboles son seres eh]. Aún sueño con eso creo. Las vistas altas de las colinas de Dragon Ball se me quemaron en la retina, quizás daltónicamente. Tal vez por eso me encanten los atardeceres [cielos naranjas, única conexión, pero basta] -nota para próximo post-
Otra paisaje hermosamente ficticio es el que mostraba Sailor Moon si no me equivoco. La Luna. De por sí hermosa. Pero la Luna que se asoma de a partes entre las hojas de un árbol.
Pero mis árboles [están en mi retina, son míos] nunca llegan tan alto.
Por lo tanto, he notado, recurro a la producción de mis propios paisajes. Bah, al de la Luna.
Desde mi ventana veo el pulmón de manzana, con sus árboles y con sus faroles esféricos [que más bien se ven circulares, posiblemente porque la luminosidad evita las sombras que permiten notar profundidad].
Veo un árbol desde arriba y un farol debajo, medio atrás. Esa es mi Luna.
Y seguramente el diseñador que indicó plantar ese árbol ahí y poner ese farol allá no tiene idea de lo feliz que me hace mirar por la ventana a la 1:36 de la mañana para cerrar un hermoso día.
Otra paisaje hermosamente ficticio es el que mostraba Sailor Moon si no me equivoco. La Luna. De por sí hermosa. Pero la Luna que se asoma de a partes entre las hojas de un árbol.
Pero mis árboles [están en mi retina, son míos] nunca llegan tan alto.
Por lo tanto, he notado, recurro a la producción de mis propios paisajes. Bah, al de la Luna.
Desde mi ventana veo el pulmón de manzana, con sus árboles y con sus faroles esféricos [que más bien se ven circulares, posiblemente porque la luminosidad evita las sombras que permiten notar profundidad].
Veo un árbol desde arriba y un farol debajo, medio atrás. Esa es mi Luna.
Y seguramente el diseñador que indicó plantar ese árbol ahí y poner ese farol allá no tiene idea de lo feliz que me hace mirar por la ventana a la 1:36 de la mañana para cerrar un hermoso día.
jueves, marzo 03, 2005
To live and let die
Si fuera a morir mañana, tal vez ocuparía uno de estos segundos que se me van yendo en asignar mis pertenencias a las personas que deberían tenerlas si yo no estoy.
Pero mañana voy a vivir, HIJOS DE PUTA, voy a vivir. Aunque la vida me tenga podrida eh. Así que dejen de desear con ojos hambrientos mi colección de canicas y la Magic 8 Ball. No pienso darles el destino antes de tiempo.
Pero mañana voy a vivir, HIJOS DE PUTA, voy a vivir. Aunque la vida me tenga podrida eh. Así que dejen de desear con ojos hambrientos mi colección de canicas y la Magic 8 Ball. No pienso darles el destino antes de tiempo.
lunes, febrero 21, 2005
De la sensación de no estar del todo
Se me cierran los ojos. Y no es sueño, no. Es cansancio. Constante. Y mientras duermo está latente. No me puedo levantar de una silla sin necesitar tirarme al piso. No tengo concentración. Me pierdo en el tiempo y me olvido cosas. No sé cuales.
De pronto miro y es como si me despertara por un segundo. Los elementos que están en esa realidad no son compatibles, y no controlo las palabras que empiezo a decir. Y no sé si las tengo que controlar porque en ese momento no puedo conectar palabras con palabras, con significados, con gramática correcta, con belleza, con imagen, con sentimiento... es todo "sin". Un momentón de ideas inconexas.
Me peso. Intento no colapsar. "Keep up the good work".
Tenía otro post en mente.
De pronto miro y es como si me despertara por un segundo. Los elementos que están en esa realidad no son compatibles, y no controlo las palabras que empiezo a decir. Y no sé si las tengo que controlar porque en ese momento no puedo conectar palabras con palabras, con significados, con gramática correcta, con belleza, con imagen, con sentimiento... es todo "sin". Un momentón de ideas inconexas.
Me peso. Intento no colapsar. "Keep up the good work".
Tenía otro post en mente.
martes, febrero 15, 2005
Fractal being
Al vivir nuestra vida pasamos por infinitos escenarios. Algunos son más frecuentados que otros. Y son almacenados en nuestra memoria en dos dimensiones, como postales. Si dividimos una de esas postales en pequeñas celdas y seleccionamos una, podemos repetirla, multiplicándola miles de veces y formando motivos.
Luego, tenemos una imagen nueva: el motivo formado por la unidad [celda] repetida. Y en esta imagen nueva podemos reconocer alguna imagen original, de esas que pueden ser divididas en celdas al inicio del proceso. Pero ¿por qué pasa esto? ¿por qué encuentro algo familiar en cada producción nueva?
Es que todo es lo mismo. Todo está conectado.
Somos nuestros recuerdos. Lo único que diferencia a una persona de otra es su código genético [del que no puede darse cuenta] y todo lo que ha vivido. Lo vivido se almacena en imagenes, que al fin y al cabo son formas geométricas. Así que una línea es una línea en el borde de una mesa o en el parabrisas de un colectivo. Y a su vez una línea contiene conceptualmente a todas las demás líneas. Así la mente es una fractal insospechada.
Vemos el motivo formado por la unidad repetida y podemos identificar en él infinitas cosas insignificantes, pero todas al mismo tiempo. Hasta ahora el conteo va así: un cenicero hondo de vidrio que es una porción del empapelado del living de un departamento anterior que es el tapizado con cuatro botones de los sillones que es un dibujo en el lomo de un libro de Albert Camus que es todos los lomos juntos de la colección completa de la enciclopedia verde de animales que es el frente del edificio de Obras Sanitarias que son las ventanas naranjas el Hospital Garrahan que son las ventanas del hospital de la esquina donde tomo el 84 que es un tapizado blanco sobre verde con algunos sectores en transparencia y de flores que debe haber hecho mi babe pero no lo recuerdo.
Y a su vez este motivo hecho con la celda se me aparece mentalmente adornado con telas, y por algún motivo esto me hace creer que es el frente de un colectivo que conozco pero cuyo número no recuerdo.
Si en esa gran imagen puedo encontrar todos mis recuerdos si los busco, significa que todo está allí. Pero no todo, todo yo, que vengo a ser "toda" porque soy mujer.
Ví mi existencia fractal y entendí que el ser es infinito y constante en cada uno de sus puntos temporales y espaciales, y que simplemente se va actualizando para resignificarse. Informaba nomás.
Luego, tenemos una imagen nueva: el motivo formado por la unidad [celda] repetida. Y en esta imagen nueva podemos reconocer alguna imagen original, de esas que pueden ser divididas en celdas al inicio del proceso. Pero ¿por qué pasa esto? ¿por qué encuentro algo familiar en cada producción nueva?
Es que todo es lo mismo. Todo está conectado.
Somos nuestros recuerdos. Lo único que diferencia a una persona de otra es su código genético [del que no puede darse cuenta] y todo lo que ha vivido. Lo vivido se almacena en imagenes, que al fin y al cabo son formas geométricas. Así que una línea es una línea en el borde de una mesa o en el parabrisas de un colectivo. Y a su vez una línea contiene conceptualmente a todas las demás líneas. Así la mente es una fractal insospechada.
Vemos el motivo formado por la unidad repetida y podemos identificar en él infinitas cosas insignificantes, pero todas al mismo tiempo. Hasta ahora el conteo va así: un cenicero hondo de vidrio que es una porción del empapelado del living de un departamento anterior que es el tapizado con cuatro botones de los sillones que es un dibujo en el lomo de un libro de Albert Camus que es todos los lomos juntos de la colección completa de la enciclopedia verde de animales que es el frente del edificio de Obras Sanitarias que son las ventanas naranjas el Hospital Garrahan que son las ventanas del hospital de la esquina donde tomo el 84 que es un tapizado blanco sobre verde con algunos sectores en transparencia y de flores que debe haber hecho mi babe pero no lo recuerdo.
Y a su vez este motivo hecho con la celda se me aparece mentalmente adornado con telas, y por algún motivo esto me hace creer que es el frente de un colectivo que conozco pero cuyo número no recuerdo.
Si en esa gran imagen puedo encontrar todos mis recuerdos si los busco, significa que todo está allí. Pero no todo, todo yo, que vengo a ser "toda" porque soy mujer.
Ví mi existencia fractal y entendí que el ser es infinito y constante en cada uno de sus puntos temporales y espaciales, y que simplemente se va actualizando para resignificarse. Informaba nomás.
lunes, febrero 07, 2005
Gigantismo
En algunos estados mentales de no lucidez, la percepción que tengo de mí misma se altera. Como si la mente tuviera dos extremos de madera unidos por un hilo, un extremo en una orilla de un lago y el otro flotando, estirando a gusto el hilo, llegando a alcanzar sensaciones no cotidianas. La punta que se queda en la orilla es la que llega a entender esa sensación como no cotidiana y la puede retener para que después la recuerde [claro, raciocinio y memoria, pero entonces... qué parte es la que flota? -la sensorial? ok-]
Como cuando una vez me bajé de mi cama [sin estar totalmente despierta] con una pierna completamente dormida y, al tocar el piso, la pierna no respondió. Trastabillé creyendo que el aire estaba agarrándome para que no pudiera avanzar. U otra vez, que desperté con un pie dormido y al moverlo sentía una gran bota de cuero recubriéndolo.
También puedo citar todo el tema de los "brazos ajenos", que se da cuando estoy bastante cansada o con un ataque de pánico tipeando en la pc. Se ven los brazos como si no fueran parte del cuerpo, y noto cómo se mueven a toda velocidad. Bailan inconexos. Y cuando fijo la vista en todo el monitor, me mareo sintiendo todo el cuerpo por encima de mi cabeza.
Durante relajaciones, dejo de sentir superficies sosteniéndome. Una linda idea de levitación mental.
Pero en fin, el que más me divierte es el gigantismo. Consiste en estar a un paso de la primera etapa de sueño y concentrarse en una parte del cuerpo. Por ejemplo, una mano. En ese momento mi mano se siente de 3/4 el tamaño de todo el cuerpo. Para que lo entiendan mejor: una especie de nivel de gigantes del Mario Bros. 3; pero en vez de ser inmensos cubos [que, ahora que lo pienso, son cuadrados] gigantes, es mi mano o mi pie o incluso mi cabeza. Y por más que este párrafo sea tan pequeño que aparente no justificar el título del post, les aseguro que la experiencia sensorial vale un blog entero aparte.
Como cuando una vez me bajé de mi cama [sin estar totalmente despierta] con una pierna completamente dormida y, al tocar el piso, la pierna no respondió. Trastabillé creyendo que el aire estaba agarrándome para que no pudiera avanzar. U otra vez, que desperté con un pie dormido y al moverlo sentía una gran bota de cuero recubriéndolo.
También puedo citar todo el tema de los "brazos ajenos", que se da cuando estoy bastante cansada o con un ataque de pánico tipeando en la pc. Se ven los brazos como si no fueran parte del cuerpo, y noto cómo se mueven a toda velocidad. Bailan inconexos. Y cuando fijo la vista en todo el monitor, me mareo sintiendo todo el cuerpo por encima de mi cabeza.
Durante relajaciones, dejo de sentir superficies sosteniéndome. Una linda idea de levitación mental.
Pero en fin, el que más me divierte es el gigantismo. Consiste en estar a un paso de la primera etapa de sueño y concentrarse en una parte del cuerpo. Por ejemplo, una mano. En ese momento mi mano se siente de 3/4 el tamaño de todo el cuerpo. Para que lo entiendan mejor: una especie de nivel de gigantes del Mario Bros. 3; pero en vez de ser inmensos cubos [que, ahora que lo pienso, son cuadrados] gigantes, es mi mano o mi pie o incluso mi cabeza. Y por más que este párrafo sea tan pequeño que aparente no justificar el título del post, les aseguro que la experiencia sensorial vale un blog entero aparte.
viernes, febrero 04, 2005
Dual
Es raro. Me hago listas inmensas de libros para leer o terminar de leer y en cuanto cae en mis manos uno de ensayos o relatos breves, no puedo esperar a leerlo todo. Me pasó esta semana con un libro del taller literario de la madre de la perra.
Es un muy buen libro, Dos Mareas se llama. Tiene algunas poesías que "hfgfh" pero hay algunas joyitas ahí.
Además creo que se siente más cercano. Saber que las personas que lo escribieron están vivas, que fueron a un taller y editaron un libro. Que viven en la cuadra de en frente, que mientras cruzo la calle puedo mirar a los ojos a una persona que entiende al mundo de una manera poco habitual.
Como si tuviera la posibilidad de llegar a ser algo así. Es posible, hay gente que lo logra. Then again, cierto que voy a filmar películas che. Cierto.
Es un muy buen libro, Dos Mareas se llama. Tiene algunas poesías que "hfgfh" pero hay algunas joyitas ahí.
Además creo que se siente más cercano. Saber que las personas que lo escribieron están vivas, que fueron a un taller y editaron un libro. Que viven en la cuadra de en frente, que mientras cruzo la calle puedo mirar a los ojos a una persona que entiende al mundo de una manera poco habitual.
Como si tuviera la posibilidad de llegar a ser algo así. Es posible, hay gente que lo logra. Then again, cierto que voy a filmar películas che. Cierto.
domingo, enero 30, 2005
Córdoba's way of life
Lo bueno de estar sin absolutamente nada que hacer mientras el sol arrasa con la piel de las personas de afuera es que se escriben unas boinas tremendas. Pero mientras tanto unos demonios me besan la espalda dejando marcas evidenciadoras [see related links: le petit Jotabin (Jauaj okk)].
Y en fin. Si quieren apostar todo al 20, HÁGANLO, hijos de puta, HÁGANLO. No hagan esa mierda de apostar a la calle. Si ganás pleno, no tenés por qué volver nunca.
Y sigue lloviendo, pucha digo.
Y en fin. Si quieren apostar todo al 20, HÁGANLO, hijos de puta, HÁGANLO. No hagan esa mierda de apostar a la calle. Si ganás pleno, no tenés por qué volver nunca.
Y sigue lloviendo, pucha digo.
viernes, enero 21, 2005
History repeats itself
¿Qué clase de afirmación es esa?
Claro, si se olvida, si no se toma en cuenta el pasado, si se ignora, si no se asimila. Pero cuando todas estas condiciones están negadas rotundamente... puede la historia repetirse de todas formas?
Tal vez hable de una especie de condena sobrenatural impulsando determinado círculo a suceder(se). Tal vez hable de negligencia humana por negación a lo desconocido [?]. Tal vez hable de negligencia humana y una lavada de manos rápida culpando a una condena sobrenatural.
Y claro, las coincidencias son simplemente coincidencias. Pero vamos, qué no hemos aprendido nada de las series estadounidenses? Bah, en realidad cancelarían una serie en la que la trama llevara a lo mismo una y otra vez...
En fin, sigue siendo enero, siguen adaptándose las fechas y sigo yéndome a Córdoba.
Supongo que lo que intento decir es: "vacaciones! yeay!!"...
...
.
Claro, si se olvida, si no se toma en cuenta el pasado, si se ignora, si no se asimila. Pero cuando todas estas condiciones están negadas rotundamente... puede la historia repetirse de todas formas?
Tal vez hable de una especie de condena sobrenatural impulsando determinado círculo a suceder(se). Tal vez hable de negligencia humana por negación a lo desconocido [?]. Tal vez hable de negligencia humana y una lavada de manos rápida culpando a una condena sobrenatural.
Y claro, las coincidencias son simplemente coincidencias. Pero vamos, qué no hemos aprendido nada de las series estadounidenses? Bah, en realidad cancelarían una serie en la que la trama llevara a lo mismo una y otra vez...
En fin, sigue siendo enero, siguen adaptándose las fechas y sigo yéndome a Córdoba.
Supongo que lo que intento decir es: "vacaciones! yeay!!"...
...
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martes, diciembre 28, 2004
Fairy Tale
Alrededor de las 6 o 7 de la tarde, por mi ventana [y por las de tantos ustedes (oh sí, lectores, hago referencia directa a su existencia)] abre su paso un haz de luz solar. De esa que en el cielo se empieza a ver rosa o anaranjada, ya dentro del ambiente de mi habitación se ve extrañamente amarillenta.
Este haz [aunque en realidad son varios] divide. Se convierte en un tajo lumínico con cierto espesor. Así que mi pieza termina por ser un gruyere en el que luz=agujero. Una celda moteada o un troquelado tridimensional.
Pero el punto no es ese, no señores. El punto es que cuando esto se da, casualmente mi mente entra en un estado de soñolencia. Así, las partículas de polvo que suelen andar dando vueltas por el aire se cruzan en el camino de la luz, quedando expuestas por menos de un segundo cada una. Mi condición de zombie hace que entienda a las partículas como diminutas hadas que brillan miedosas por poco tiempo. O tal vez la relación causa-efecto sea invertida.
De cualquier forma, si pudiera no estar tan dormida o tener anteojos a mano, podría averiguar si las hadas sonríen o si tienen boca.
Este haz [aunque en realidad son varios] divide. Se convierte en un tajo lumínico con cierto espesor. Así que mi pieza termina por ser un gruyere en el que luz=agujero. Una celda moteada o un troquelado tridimensional.
Pero el punto no es ese, no señores. El punto es que cuando esto se da, casualmente mi mente entra en un estado de soñolencia. Así, las partículas de polvo que suelen andar dando vueltas por el aire se cruzan en el camino de la luz, quedando expuestas por menos de un segundo cada una. Mi condición de zombie hace que entienda a las partículas como diminutas hadas que brillan miedosas por poco tiempo. O tal vez la relación causa-efecto sea invertida.
De cualquier forma, si pudiera no estar tan dormida o tener anteojos a mano, podría averiguar si las hadas sonríen o si tienen boca.
viernes, diciembre 10, 2004
The way out.
*one step and then the next, we float up high. take a break, your mind will die. take a break and breathe your life*
a. Lograr la unidad con el mundo
b. Tragar, aguantar, maquinar, inflar hasta explotar
..1. afuera
..2. adentro
c. Intentar el modo racional humano
d. Giro repentino hacia el autismo
e. La contemplación
..1. como organismo interior
..2. como ente exterior
f. El cinismo fatal
g. La pasividad autodestructiva
h. Extroversión límite
i. Introversión especulativa
j. Homicidio
..1. seguido de suicidio
..2. seguido de aislamiento
k. Suicidio y el silencio de la nada
l. Aislamiento físico absoluto
m. Desentendimiento con la realidad
n. Desprecio hacia los semejantes
ñ. La vida del ermitaño
o. Recursos de defensa psíquica
..1. Proyección
..2. Desplazamiento
..3. Sublimación de energía violenta
p. Rencor
q. Destrucción de la realidad
..1. mediante manipulación verbal-intelectual
.....!. maliciosa
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. ilusión de nueva realidad
...........#. aceptación de la nueva realidad como verdadera
...........#. cuestionamiento de la veracidad de la nueva realidad
..2. mediante la violencia
.....!. infundada
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. creación consecuente de una nueva realidad
........*. duda
r. Escape
..1. físico
..2. espiritual
.....!. psicoactivos
........*. blandos y posibilidad de retorno
........*. duros y salida permanente
.....!. meditación
........*. yoga
........*. budismo
s. Desapego y abstracción
t. Destrucción del yo interior
..1. empezando por los valores
..2. empezando por los ideales
..3. empezando por la actitud social inmediata
u. Lobotomía
v. Insensibilización
..1. epidérmica
..2. emocional
w. Creación artística
..1. como medio
..2. como fin
x. Búsqueda del mejor estado
..1. en lo concreto
..2. en lo ideal
.....!. llevar lo ideal a lo concreto
.....!. guardar lo ideal como esperanza
y. Autocomplacencia y sentimiento de pena para con uno mismo
z. Entendimiento de la realidad y accionar consecuente
..1. conciensudo
..2. especulado
..3. impulsivo
*we'll sing all the words no one had ever said. don't know how they should sound like. we'll invent our codes, then kill them. they won't be reborn*
a. Lograr la unidad con el mundo
b. Tragar, aguantar, maquinar, inflar hasta explotar
..1. afuera
..2. adentro
c. Intentar el modo racional humano
d. Giro repentino hacia el autismo
e. La contemplación
..1. como organismo interior
..2. como ente exterior
f. El cinismo fatal
g. La pasividad autodestructiva
h. Extroversión límite
i. Introversión especulativa
j. Homicidio
..1. seguido de suicidio
..2. seguido de aislamiento
k. Suicidio y el silencio de la nada
l. Aislamiento físico absoluto
m. Desentendimiento con la realidad
n. Desprecio hacia los semejantes
ñ. La vida del ermitaño
o. Recursos de defensa psíquica
..1. Proyección
..2. Desplazamiento
..3. Sublimación de energía violenta
p. Rencor
q. Destrucción de la realidad
..1. mediante manipulación verbal-intelectual
.....!. maliciosa
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. ilusión de nueva realidad
...........#. aceptación de la nueva realidad como verdadera
...........#. cuestionamiento de la veracidad de la nueva realidad
..2. mediante la violencia
.....!. infundada
.....!. revolucionaria y transformadora
........*. creación consecuente de una nueva realidad
........*. duda
r. Escape
..1. físico
..2. espiritual
.....!. psicoactivos
........*. blandos y posibilidad de retorno
........*. duros y salida permanente
.....!. meditación
........*. yoga
........*. budismo
s. Desapego y abstracción
t. Destrucción del yo interior
..1. empezando por los valores
..2. empezando por los ideales
..3. empezando por la actitud social inmediata
u. Lobotomía
v. Insensibilización
..1. epidérmica
..2. emocional
w. Creación artística
..1. como medio
..2. como fin
x. Búsqueda del mejor estado
..1. en lo concreto
..2. en lo ideal
.....!. llevar lo ideal a lo concreto
.....!. guardar lo ideal como esperanza
y. Autocomplacencia y sentimiento de pena para con uno mismo
z. Entendimiento de la realidad y accionar consecuente
..1. conciensudo
..2. especulado
..3. impulsivo
*we'll sing all the words no one had ever said. don't know how they should sound like. we'll invent our codes, then kill them. they won't be reborn*
miércoles, noviembre 24, 2004
Voglio entrare per la finestra
Hay veces en las que por la ventana de mi pieza entra el olor a la comida que están preparando en la cocina contigua. Por algún motivo eso me lleva a pensar que por el bien de la vencindad [nuestra condición de vecinos, no lo del Chavo], deberíamos planificar al menos una vez a la semana un área de ópera [o algo parecido] para interpretar en conjunto.
Una especie de musical de domingo por la mañana, las mujeres tendiendo la ropa en la ventana, los hombres fumando sus habanos frente al vidrio y algunos pajaritos que, siendo seguidos en su recorrido, conecten las tomas de ventana en ventana.
Creo que nos uniría. Eso sería lindo. Aunque tal vez busco una unión sólo porque me gustaría que alguna puta vez me invitaran a comer eso tan rico que están preparando al lado.
Una especie de musical de domingo por la mañana, las mujeres tendiendo la ropa en la ventana, los hombres fumando sus habanos frente al vidrio y algunos pajaritos que, siendo seguidos en su recorrido, conecten las tomas de ventana en ventana.
Creo que nos uniría. Eso sería lindo. Aunque tal vez busco una unión sólo porque me gustaría que alguna puta vez me invitaran a comer eso tan rico que están preparando al lado.
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